| Estimulación temprana ayuda pero no es mágica |
La estimulación temprana no es una fórmula mágica para que los niños se vuelvan genios ni superdotados. Es un conjunto de medios, técnicas y actividades con base científica que nos permite desarrollar las destrezas y habilidades de un pequeño. Sin embargo, para que sea efectiva debe realizarse de manera sistemática y secuencial. ¿Cómo funciona? Muy simple, utilizando los estímulos adecuados para cada etapa. Los padres deben entender que cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo. Por ejemplo, un bebé puede comenzar a gatear a los 7 meses; mientras que otro a los 8. Es importante que los adultos respeten los tiempos de sus hijos para que no se sientan presionados y puedan aprovechar mejor sus ejercicios. No hay que olvidar que el objetivo de la estimulación no es acelerar el desarrollo de los pequeños, sino reconocer y motivar sus habilidades. En otras palabras, es una forma de potenciar su campo motriz, cognitivo, social y emocional, pero respetando sus predisposiciones. Por lo general, en la primera etapa está orientada básicamente a reforzar el vínculo emocional, masajes y estímulos sensoriales, luego se inician actividades de motricidad gruesa, fina, concentración y lenguaje. Los especialistas subrayan que la estimulación temprana siempre debe ser una experiencia positiva y por nada del mundo se debe saturar al chiquitín, por eso siempre debe ser dirigida por un profesional. |
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